Esta es la historia de una pareja que vivían felices con su hijo y su perro en una finca a las afueras de la ciudad.
Felipe y Lucia eran casados desde hacía 3 años, desde entonces habían vivido en una linda finca campestre de dos pisos a las afueras de la ciudad donde Felipe trabajaba. Hacía 2 años había llegado Andrés, su hijo adorado.
Desde que se casarón consiguieron un perro, Tony, un amistoso, enorme y juguetón pastor alemán. Felipe y Lucia lo adoraban pero nunca se imaginaron como sería el final de tan noble animal.
Un tarde soleada, donde las nubes eran escasas, la noche empezaba a llegar y el firmamento se tornaba de múltiples colores hermosos la pareja decidió salir a caminar por un pequeño sendero cercano a su casa. Aprovecharon que su hijo Andrés dormía profundamente en su cuna y salieron juntos.
No habían pasado 10 minutos cuando un enorme alboroto se oyó en la casa, Andrés lloraba, el perro daba enormes alaridos. Felipe y Lucia se miraron, se imaginaron lo peor y corrieron hasta su casa. Cuando llegaron a la puerta todo era silencio, el alboroto había terminado.
Con lágrimas en los ojos ambos abrieron la puerta y se abrazaron, el miedo los invadía. Cuando entraron a la casa al primero que vieron fue a Tony, el enorme mastín bajaba por las escalas con su boca ensangrentada y una satisfacción en su cara. De inmediato Felipe cogió su escopeta que estaba justo detrás de la puerta y le dio un tiro al perro que cayó muerto en el acto.
La pareja comenzó a llorar y juntos comenzaron su asenso hasta el segundo piso donde habían dejado a su hijo dormido y cuál sería su sorpresa cuando vieron al niño jugando en su cuna y una enorme serpiente destrozada junto a la pequeña cama del niño.
Nota: Estas pequeñas historias llegaron a mí al escuchar un cd de un señor que se llama Carlos Barrera “El abuelo”, de igual manera en libros de superación personal se pueden encontrar con algunas variaciones.

No hay comentarios:
Publicar un comentario