martes, 30 de noviembre de 2010

EL CIELO Y EL INFIERNO


¿Qué piensas tú del cielo?, de igual manera, ¿qué piensas tú del infierno? ¿Qué piensas cuando estas feliz?      ¿Que sientes cuando estas triste?
Foto tomada de 
http://dealgunamanera1.blogspot.com/2009/06/el-cielo-y-el-infierno.html


Lee este cuento, se llama el Cielo, el Infierno.

Antes de que el joven se retirara a su lugar de adoración celestial, San Pedro le dijo;

-Como usted fue tan buen hijo, tan buen hombre, tan buen estudiante y como su muerte fue prematura le voy a conceder un deseo, lo uqe usted quiera-

El joven pensó por un momento sobre lo que le pediría a San Pedro y después de unos minutos le dijo;

-Déjame ver el infierno, así sea por una hendija.

San Pedro un poco asustado e incomodo le contestó;

-No, eso sí que no, pídeme otra cosa, lo que sea pero menos eso, esta prohibido para mí mostrarte el infierno-.

-Usted dijo que me concedería lo que fuera, no es momento para echarse atrás-

San Pedro se vio cogido y no tuvo manera de hacer cambiar de decisión al joven entonces le dijo;

-Está bien, te mostraré el infierno pero no le debes decir a nadie-

San Pedro llevó al joven a un lugar alto del cielo y haciendo con la mano un pequeño hueco en una nube, le mostró al joven el infierno.

Lo que el joven vio lo dejó impresionado; Había una enorme mansión llena de jardines, con grandes habitaciones y decorada de manera muy bonita. Había una gran habitación en la cual había una enorme mesa llena de majares, vinos y frutas, allí estaban los condenados sentados al lado y lado. Todos los condenados tenían los brazos muy cortos, ni siquiera les alcanzaban para llevarse los alimentos a la boca. Se veían caras largas y tristes.

Después de observar por unos minutos San Pedro le dijo;

-Ya nos tenemos que ir, ahora verás el cielo.

El joven quedó sorprendido al ver lo que era el cielo. Una casa enorme igual a la del infierno, una mesa inmensa llena de manjares, vinos y frutas, todos los salvados tenían los brazos muy cortos. Pero observando bien notó la diferencia; en esta mesa todos reían y estaban felices: Se habían formado parejas de lado y lado de la mesa y cada uno le daba los alimentos a su compañero. 


Nota:Estas pequeñas historias llegaron a mí al escuchar un cd de un señor que se llama Carlos Barrera “El abuelo”, de igual manera en libros de superación personal se pueden encontrar con algunas variaciones.

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